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Felicidad como KPI empresarial

Por Oscar Doumer, nuestro Ambassador en Colombia
2 de julio de 2026 por
Felicidad como KPI empresarial
AMCHO
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Del 97% que sueña con un trabajo feliz, solo el 38% lo vive. ¿Cómo cerrar 59 puntos de distancia con bienestar estratégico?

Solo el 38% de los empleados de una empresa en varios países del mundo experimentan felicidad en el trabajo y si revisamos este indicador con relación al año 2025, el panorama muestra una tendencia de incremento de brecha, esta información nos la revela la World Happiness Foundation y Happyforce en su cuarta encuesta mundial en cómo se relaciona la felicidad y el trabajo.

Tal ben Shahar nos recuerda que el 50% de la felicidad de los seres humanos tiene una relación directa con la genética, es decir, poco por hacer, 10% depende del entorno y un 40% depende de las elecciones que podamos tomar en la vida de manera cotidiana, eso quiere decir que tenemos en nuestras manos la posibilidad de gestionar hasta un 50% (entorno y decisiones) nuestra felicidad, pero ¿Por qué es importante esta información con relación al bienestar laboral?

Tengamos en cuenta que todos nosotros tenemos 24 horas en un día y una tercera parte la dedicamos a laborar, sumando a este tiempo los desplazamientos de hogar-trabajo-hogar, además del exceso de pensamiento que no distingue horarios de trabajo y afectan el bienestar de las personas. 

Cifras como las descritas por la WHF y Happyforce nos exhortan a gestionar el bienestar de las personas en las organizaciones, sin embargo, debemos romper el paradigma de los altos ejecutivos y lideres que interpretan estos programas como un gasto y como actividades que no tienen un claro retorno para la empresa.

A continuación, vamos a describir tres teorías científicas de expertos en felicidad que se pueden desarrollar e implementar con modelos de productividad para revertir la tendencia descrita al inicio de este escrito:

·       Tal Ben Shahar, describe que la felicidad tiene cinco componentes y se resumen con el acrónimo SPIRE, es decir, una parte S (spiritual) espiritual, P (Physical) física, I (intellectual) intelectual, R (relationship) relaciones sociales y E (emotional) emociones.

·       Por otra parte, el padre de la psicología positiva, Martin Seligman, nos enseña un método denominado PERMA, que incluye, P (positive emotions) emociones positivas, E (engagement) compromiso, R (relationships) relaciones sociales, M (meaning) propósito y A (accomplishment) logro.

·       Arthur Brooks nos enseña que la felicidad tiene 3 elementos resumidos con la sigla EPS, es decir, E (enjoyment) disfrute, P (purpose) propósito y S (satisfaction) satisfacción.

Al analizar estas variables descritas por los tres autores vemos en común como las relaciones sociales y el sentido de propósito son condiciones claves para promover el bienestar o felicidad en las organizaciones, es decir, son claves en cualquier modelo de productividad apalancado por el bienestar.

La gestión de las personas a través de estas variables tiene un impacto directo en diferentes variables como el logro de resultados, mejora del servicio, la identidad y orgullo por la empresa, la innovación y el fortalecimiento del talento y liderazgo favoreciendo patrones de una cultura para una organización, pero vamos un poco más a fondo.

Estas variables descritas que favorecen una cultura organizacional impactan variables de resultados financieros como los costos asociados por el ausentismo, costos por formación, curva de experiencia por concepto de aprendizaje y entrenamiento entre otros, es decir, hasta allí podemos demostrar los efectos positivos de este modelo.

Sin embargo, nuestro reto es poder traducir estas cifras en información aún más gerencial para socializar como un modelo de bienestar impacta variables como las utilidades de las organizaciones, el EVA (Economic Value Added), también conocido como el valor económico agregado, EBITDA (earnings before interest, taxes, depreciation and amortization) que mide la rentabilidad de un negocio en la parte comercial operativa, el NPS (net promoter score) que ilustra la lealtad de los clientes, el INS, que calcula la satisfacción de los clientes con la empresa y el CES (customer effort score) que ilustra el esfuerzo que hacen los clientes para acceder a la oferta de la empresa entre otros indicadores.

Finalmente, nuestra misión como promotores de un mejor bienestar en las empresas nos invita a promover espacios más humanos sin comprometer la realidad empresarial que vivimos donde los resultados son necesarios para garantizar vigencia o supervivencia en un mercado cada vez más exigente no solo por la globalización sino por el crecimiento vertiginoso de nuevas tecnologías, además, del compromiso número tres de los objetivos de desarrollo sostenible al año 2030 que es la salud y el bienestar.

Oscar Doumer Londono Echeverri

Consultor Bienestar Organizacional

Experto Finanzas Corporativas

Ambassador AMCHO Colombia


 

 

Felicidad como KPI empresarial
AMCHO 2 de julio de 2026
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